Y aquella noche fría te besé, había decidido condenar mi corazón al olvido, dejarme llevar por la soledad, enamorarme de ella; porque sé que con ella se vive feliz y sin final.
Pero te besé, y te regalé un suspiro, el primero después de largo rato, el primero después de largo llanto.
Sin embargo, amor mío, no estoy lista para amar, mi corazón aún no quiere sanar, ha decidido festejar el luto entre besos furtivos y dormir en pechos tan ajenos, que se han debido amar en la oscuridad.
Te diría que me des una razón para arriesgarme, pero no la quiero. Sólo quiero regalarte este beso lleno de compasión, lleno de dolor. Me atreví a besarte y así mismo me atrevo a dejarte cuando yo quiera y cuando quiera, volver a ti; y encontrarte para mí, para mis besos, para mi piel.
Sabes que soy aquella tan distinta a las demás, a la que no podrás enamorar con una rosa y un pastel. Mis gustos tan diversos, tan extraños a la vez, bien sabes que sólo un buen vino calmará mi sed.
Quiero poder amarte, pero mi pasado sigue incrustado en mi piel, esperando ser revivido, por aquel beso traicionero por el que me desvelo.
Te regalo un beso esta noche, tú me regalas tu corazón, lo guardaré en aquella cajita interna y cuando quiera sabré darle calor.
Comentarios
Publicar un comentario