La sinfonía de tus dedos, se desplaza en mi espalda. Revivo momentos que me recuerdan aquella cama . Aquel beso dulce y tierno, tu mirada cómplice, tus manos traviesas y el olor de tu perfume tan dulce como tu boca. No te pido que me ames, porque no es lo que busco, tan sólo quiéreme cuando yo quiera, tan sólo trátame como a tu reina, cuando yo decida que seas mi rey. Trátame como a tu reina pero ámame como a tu concubina, que sea tan apasionado y libre que merezca ser llamada tu amante. Ámame sin amarme. Ámame con delirio, Ámame con pasión. Ámame sin amor.
Un espacio para la Psicología y lo cotidiano... Escrito por: Katherine L. Alcívar P.