Ayer Emi tuvo un gran berrinche en nuestra salida mamá e hijas, luego de haber estado en la estación de juegos pasamos por la jueguetería, decidimos entrar porque querían ver y jugar con los juguetes de allí un rato, después de unos minutos Emi se enamoró de un dinosaurio, le dije que sería buena idea como regalo de Navidad o de cumpleaños, aceptó la idea con un poco de enfado. Luego fuimos a buscar algo para comer, en el camino comenzó la escena de terror, iba caminando, cruzó sus bracitos y frunció su ceño. Dijo que no comería y que quería su dinosaurio ahora, intenté traerla a la realidad “Emi hoy salimos a pasear juntas y compartir, hoy no salimos para comprar juguetes”. Traté de mantener la calma, reconozco que aún lastiman las creencias limitantes, por microsegundos venían pensamientos de “la están viendo llorar, y nos miran extraño por interrumpir sus vidas con su llanto”,pensar que debía callarla para no incomodar a otros, para responder a la demanda que imaginaba que tenían lo...
Un espacio para la Psicología y lo cotidiano... Escrito por: Katherine L. Alcívar P.