¿cuándo las pinturas se convirtieron en emoticones y los escritos en textos instantáneos?
Efímero se ha vuelto el mundo, pero mi alma quiere trascender, prefiero sentir la música y el tronar de mis dedos mientras describo mi vivir, mientras intento con desespero plasmarlo en la realidad, aquello real de lo que ahora conozco.
La vida después de todo es un vuelco de sonrisas, de llantos, decepciones, muecas y mimos.
Perderse en la mirada del otro sea quizá un modo de encontrarse, querer decir tanto y sentir aquel nudo en la garganta, que hormigueen mis dedos y aparezca el temor de no ser fiel a mi conciencia, el temor de no ser fiel a mi expresión.
La sentencia de la tinta llega con cada letra, cada palabra, cada signo labrado a veces con quietud, otras en cambio como ahora con ansias.
¿y aquello que llamamos amor?
Reducido al romanticismo, reducido a una forma vana de pseudo-amar en la que lo importante es como ven los demás que te aman y no sentir el amor en verdad.
Prefiero entonces un amor ingrato para las masas, desgraciado para los otros.
Un bello campo lleno de flores en el que puedo introducirme y apreciar cada aroma, cada olor, un enorme horizonte exuberante que me lleve de un paisaje a otro, frutas, animales; incluso sequía, porque la disfrutara y la odiara esperando la lluvia y la abundancia nuevamente. Un caos, un hermoso caos.
Amar y no amor.
Revivir y gritar Escuchar y sentir Sentada frente a la rueda Que desliza el tiempo, pálpitos y recuerdos. Soy parte de las manecillas, soy parte de la infinidad Y aunque tema por la pausa necesaria El vacío llena el dolor y la inquietud La inquietud de saber lo que hay detrás después del final...
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